Diego
Ruiz Cortés
La Puebla de Cazalla (Sevilla), 1930 - Sevilla, 2009
Paisaje de Aracena con amapola
Óleo sobre lienzo
73 x 60 cm
1958
Dejando claro que en la década de los 50, Diego Ruiz Cortés fijaba su interés fundamentalmente en el género del paisaje, como podemos apreciar en esta pieza, muy acorde a su forma de entender la pintura en esta época, con reminiscencia de los grandes maestros del Postimpresionismo y el Impresionismo.
Podemos ver como divide el paisaje en varios fragmentos que, no dotados de perspectiva, actúan casi como fragmentos de terreno con elementos que están a caballo entre la figuración y una abstracción figurativa, que, sin embargo, incorpora elementos reconocibles como pueden ser las piedras o la flor.
La dura línea de contorno es un rasgo propio de su pintura en esta época. El influjo cercano de artistas como Francisco Cortijo, con quien comparte amistad en el Club La Rábida, al que ambos pertenecen, queda patente en obras como esta, en las que la dureza y el realismo se manifiesta metafóricamente independientemente del género representado.